Sohbet Sheikh Orhan Efendi – sábado -01-10-2016 – La Creación del Ser humano.

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Bismillahir  Rahmanir Rahim.

El dergah es un cuerpo y como todos los cuerpos, cuando una parte duele o se enferma, el resto de nosotros, el resto del cuerpo, también es afectado.

Miro cosas internas, cosas externas, como ocurren en el mundo, el desastre humanitario que es Alepo, en Siria, y el hecho de que, simplemente, nadie está haciendo nada para detener esa masacre constante y diaria que está ocurriendo. Y no estoy tomando partido por un lado ni estoy hablando de política: estoy hablando de sufrimiento humano, y de lo que somos capaces como seres humanos.

Cuando Allah (swt) creó al hombre, Él dice en su Corán i-Karim: “Nosotros hemos honrado a los hijos de Adán”. (Surah del Viaje Nocturno) ¿Y cómo fue que lo hizo? También nos dice: “He hecho lo mejor de mi Creación”. (Surah de los higos) Mírense en el espejo, y mírense también en el espejo del alma. Y entiendan, oigan, acepten, aprecien el hecho de que Allah (swt) le dice a toda Su Creación, porque el Corán no está dirigido solamente a nosotros, está dirigido a todo lo Creado. Dice: “He hecho lo mejor de mi Creación”, y luego sopló en nosotros Su Espíritu.

Adán (as) el primer hombre fue creado de arcilla. ¿Y entonces, cuál es la conexión entre la arcilla y Adán? El hombre como hoy día lo concebimos. Nosotros, más o menos, compartimos los mismos productos químicos, los minerales: el sodio, potasio, carbón y agua. De eso está hecho el cuerpo. Cuando miramos la arcilla en sí y miramos la composición del hombre, pues allí hay diferencias entre la cantidad de cada uno de esos minerales, en lo que contiene la arcilla y lo que contiene el cuerpo. Pero somos eso: somos arcilla.

Ahora bien, en un momento, cuando comenzamos a crecer en el vientre de la madre, el alma desciende e ingresa al cuerpo. No ocurre inmediatamente en el momento de la concepción.

Y a partir de ese momento, el alma y el cuerpo continúan unidos, allí, en el útero, y luego por el resto de nuestra vida terrenal. Sin embargo Allah (swt) dice que todo lo Creado pasará por la muerte.

¿Y qué es la muerte? La separación de estas dos entidades, del cuerpo y del alma. Es la separación, la dispersión de todos estos elementos. Cuando el cuerpo retorna a la tierra es lo que sucede, excepto el cuerpo de aquellos muy cercanos a Allahu Ta´ala, y esos cuerpos permanecen en sus sepulturas así como son enterrados, sin cambiar, sin disolverse en los elementos básicos. Así han de continuar hasta que Allah (swt) sople Su Espíritu y todo lo que vivió volverá a nacer el Día del Juicio Final.

Cuando miramos nuestros cuerpos vemos la maravilla que es esta creación. Vemos la sangre, que lleva los alimentos a todo lo más recóndito de nuestro cuerpo, a estos elementos, el hueso, el esqueleto, cómo está formado, cómo nos mantiene parados. ¡Ojalá pudiéramos hacerlo con humildad siempre! Los nervios que producen energía eléctrica, que es transmitido, y el cerebro que envía órdenes a todas las partes del cuerpo. Y por último las hormonas, producidas por las glándulas que nos dan la vitalidad: lo que necesitamos para estar en este mundo.

¿Qué es lo que Allah (swt) le ha dado al ser humano, y a sus sucesores, que es diferente del resto de la Creación? Es el concepto de la libre voluntad que sólo el hombre y los genios disfrutan.

No sé si alguna vez pensamos en la cuestión de los genios. Ellos existen paralelamente con nosotros, en otra dimensión. No los podemos tocar, no los podemos ver, no podemos charlar con ellos.

Entre ellos hay gente de distintas religiones, gente que es creyente, aquellos que no lo son. Tienen los mismos problemas que tenemos nosotros.

En la dimensión en la cual ellos viven pueden vernos a nosotros en este momento. Ellos ven todo lo que hacemos.

En el Más Allá nosotros los veremos a ellos, y ellos no podrán vernos a nosotros.

Cuando Allah (swt) creó al hombre y a los genios, y nos dio la libre voluntad de creer en Él o no, antes creó lo cielos y la tierra. Y les pidió al cielo y a la tierra que se juntaran, voluntariamente o involuntariamente. Y los cielos y la tierra respondieron: “Lo haremos en obediencia”. Eso está en el Corán i-Karim. En otra parte del Corán nos dice: “Ustedes los genios y los hombres pueden abandonar los confines de los cielos y la tierra, si lo desean”. (Surah de la Misericordia) Pero para hacer eso necesitan de poder. Es decir, hay gente que hace referencia a poder vencer la fuerza de la gravedad y subir al espacio como está ocurriendo ahora. Y otros hablan del poder de Allahu Ta´ala. Yo creo que en todos los casos es siempre el poder de Allahu Ta´ala.

En tanto, simplemente, las herramientas que tenemos hoy en día para salir de la tierra y pasar la atmósfera, es un regalo del Creador.

La historia de la Creación del hombre, ustedes saben, se encuentra en Surah de la Vaca: 30-34, y Allah (swt) dice: “Cuando a los ángeles se les pidió que se postraran frente a Adán todos lo hicieron voluntariamente menos Iblis que se convirtió en rebelde”. Porque él pensó que por estar hecho de un material superior a la arcilla, él está hecho de fuego, no debía postrarse frente al hombre.

Cuando Allah (swt) anuncia la Creación del hombre a los ángeles, éstos le dicen a Allah (swt): “¿Por qué traerás a Tu Creación a alguien que derramará sangre?”  Y hablan los ángeles de todas las cosas que hacemos hoy en día, y hemos hecho desde el comienzo de la humanidad y continuaremos haciendo hasta el final de los tiempos. Las barbaridades que hacemos. Y lo lamentable es que lo hacemos en Su nombre, en algunos casos. Y Allah (swt) respondió a los ángeles: “Porque Yo sé y ustedes no saben”.

Y le enseñó a Adán (as) los nombres de todo lo que el mundo está compuesto, y les pidió a los ángeles que nombraran esos elementos, y ellos respondieron: “Sólo sabemos lo que Tú nos has enseñado”.

Caminar en tasawwuf, caminar por un camino espiritual, ser un ser piadoso, un creyente, un devoto, significa someterse al Creador. Pero de verdad, totalmente y absolutamente.

La dignidad humana reside en saber cuál es nuestro rol en la Creación.

Ustedes conocen al Sheikh Hz. Abdul Qadir Al-Jilani (qs). Dicen que él era y es el qutub de los qutubs.

Un día estaba en su casa, y un hombre totalmente vestido de blanco se aparece y golpea su puerta. Y cuando el imam abrió la puerta y preguntó quién era, dijo el visitante: “Yo soy Yibril (Gabriel) el arcángel, y Allah me ha enviado a decirte que Él está tan contento con tus devociones y demás, que ya no tienes necesidad de continuar rezando”. Ni bien hubo dicho eso, el imam se dio cuenta que no podía tratarse del arcángel Gabriel (as) porque Allahu Ta´ala no ha aceptado que nadie, entre los hombres y los genios y el resto de la Creación, deje de adorarlo, el acto de hacer el salat. Ni siquiera a Hz. Muhammad (saws) lo mejor y más amado de Su Creación. Cuando oyó eso el imam respondió: “No hay ningún poder, excepto el poder de Allah”.

Entonces la vestimenta blanca de esa persona se prendió fuego, y Hz. Abdul Qadir Al-Jilani (qs) sabía que se trataba del shaytanir rayim. Por supuesto, el shaytan nunca renuncia a hacer el mal, entonces cuando se iba, se da la vuelta, estaba corriendo con todo el cuerpo en llamas, y le dice: “¡Ah, tu sabiduría te ha salvado hoy!”, el imam lo miró y le dijo: “¡No, no, no! Es Allah quien me ha salvado hoy, no mi sabiduría”.

Cuando alguien está enfermo entre nosotros, todos sufrimos. Y debemos saber que todo poder está en Allahu Ta´ala, y ruego que mencionen los nombres de aquellos que no están en los dergahs esta noche, para que Allahu Ta´ala les permita cambiar esa situación. Y que también rueguen por este faqir.

La dignidad humana es servir a la Creación. Servir a lo que Él ha creado, sin mirar su color, su religión, sus prácticas, el estado en que esa persona se encuentra.

Hz. Muhammad (saws) y Hz. ´Isa (as) ambos dijeron: “Sirve a tu vecino”. ¿Ahora a qué vecinos se referían ellos? ¿Se referían a alguien que luce como nosotros? ¿El mismo color de piel, la misma lengua, la misma cultura, las mismas costumbres? Se referían a cualquier persona, a todo lo Creado.

Sin ninguna duda hay a esto último.

Todo lo que Allah (swt) ha creado son nuestros vecinos. Lo queramos aceptar o no.

Hz. Muhammad (saws) decía: “Cuando uno hace sopa en la casa, y el vecino huele el aroma de esa sopa y él no tiene, corresponde que nosotros vayamos corriendo antes de que él venga a golpear y le demos un plato de sopa”. ¿Pero qué estamos haciendo?

En una oportunidad, alguien golpeó la puerta de Hz. Muhammad (saws) pidiendo comida, y en casa de él esa noche no había absolutamente nada, entonces lo manda a casa de otro compañero de él. El hombre va y golpea, pero en esa casa tampoco había nada para comer. Vuelve el hombre y Hz. Muhammad (saws) lo envía a otra casa. Cuando el hombre llega a esa casa, está este compañero, su familia, su esposa y sus hijos. Tenían simplemente un plato de comida para compartir entre todos. Cuando el hombre llega y golpea, el compañero dijo: “Sí, por favor, entre”. Apagó, seguidamente, las velas que iluminaban su mesa, envió los niños a la habitación, y puso tres platos en la mesa a oscuras. Le dio al hambriento el plato con comida, y él y su esposa hacían gestos, como si fuera que estaban comiendo, para que el hombre no se sintiera mal.

Al día siguiente, Hz. Muhammad (saws) que sabía lo que había sucedido, lo mandó llamar a su compañero, y le anunció la increíble noticia: que su compañero sería bienvenido en el Paraíso, sin tener que pasar por el Juicio.

Ruego a Allahu Ta´ala que nos permita, aunque sea atisbar un poco, solamente un poco, de esa maravillosa manera de ser. Que permita que el cuerpo del dergah sea uno, y que nadie, ninguna parte de ese cuerpo esté enfermo. Amin.

Y me despido con algo que mi hermano Suleyman Baba me envió hoy, me tocó el alma, lo voy a leer.

“Un hombre fue a ver a A´ishah (ra) la esposa del Profeta (saws) y le preguntó: “¿Cuándo voy a saber si yo estoy entre los piadosos?” Y ella le respondió: “Lo sabrás cuando te des cuenta que eres un pecador”. Y pregunta nuevamente el hombre: “¿Y cuándo me voy a dar cuenta que soy un pecador?” y A´ishah (ra) respondió: “Cuando pienses que estás entre los piadosos”. ¡Allah, Allah, Allah! Nada más y nada menos”.

As Salam ´alaykum wa rahmatullah wa barakatuhu.

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