Safer Dal Efendi (ra)

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Safer Efendi nació en Egrikapi, Estambul, el 29 de agosto de 1926. Su madre era de origen europeo Oriental y su abuelo era descendiente del Sultán Emir. Acerca de su padre, Sadik Ramazan,  era de origen albanés.

Debido a la pobreza y dificultades que las personas tuvieron que enfrentar durante la Segunda Guerra Mundial, Safer Efendi tuvo que dejar la escuela media. Aprendió los versos del Corán que se recitan con las oraciones rituales durante el mes de Ramadán, del Imán de la Mezquita Canfeda Hatun.

En 1950, después del servicio militar, se unió a Fahreddin Efendi (qs) Sheik de la orden Halveti Al-Yerrahi. En 1984, al fallecer Muzaffer Ozaq Efendi (ra), quien en ese entonces era Sheik de la Orden, Safer Efendi (ra) se transformó en el Sheikh del Dergah de Karagümrük. El domingo 21 de febrero de 1999, Safer Efendi (ra) partió de este mundo para encontrarse con Su Señor.

Una historia:
El lunes 27 de marzo de 1995, después de la comida y antes de que el Meshk empezara, Safer Efendi, que estaba sentado en el “cuarto de Sertarik”, nos contó la siguiente historia:

Hace tiempo en Estambul, el padishah le dijo al Sadrazam (el gran visir) lo siguiente: “¿Según Usted, son los Mullahs (autoridades religiosas o doctores de la ley musulmana) o los derviches quienes han alcanzado un nivel más alto de perfección?”
El Sadrazam contestó: “Los Mullahs deben ser, con seguridad, más perfectos”.
“Bueno”, contestó el padishah, “esto no es algo difícil de verificar”.
El Sadrazam preguntó: “¿Y cómo podremos verificarlo?”.
El padishah respondió: “Fácil, esta semana, invitaremos a todos los Mullahs más distinguidos a una comida en el saray, y entonces  obtendremos la respuesta correcta a mi pregunta”
El deseo del padishah fue dado a conocer. Esa tarde, todos los Mullahs se reunieron en el saray. El padishah y su visir estaban circulando entre los grupos de invitados, encubiertos:
“Bienvenidos, bienvenidos…distinguidos Mullahs, ¿quién entre todos ustedes es el que ha alcanzado el nivel más elevado en el conocimiento, quién es el mejor?”; les preguntaron.
Inmediatamente los Mullahs comenzaron a curiosear y a juzgar su madurez.
Quienquiera a quien ellos le preguntaran, les contestaba de la manera siguiente: “¿Cómo? ¿Acaso no se ha dado cuenta? El mejor simplemente está frente a sus ojos…yo soy…ese”. Ninguno de ellos apuntaba a otro. Cada uno de los Mullahs se indicó como el mejor.
Después de que la prueba hubo terminado, el padishah dijo a su visir: “Bien, bien… ¿dónde se encuentra la perfección de los Mullahs? Todos ellos son tan egocéntricos…yo no he visto altruismo en ninguno de ellos. Pero aguarda… No se ha terminado todavía. Hay otra prueba más por la que  tienen que pasar. Permitámonos ver cómo la resuelven”.
Después de que las presentaciones se hubiesen realizado, la cena fue servida. De nuevo, los Mullahs se sentaron en grupos alrededor de las grandes y bajas bandejas del Sultán. En medio de cada gran bandeja había un gran plato cobrizo y todos ellos tenían que comer del mismo plato. Para observar cómo  iban a comer, se les dio a los Mullahs, intencionadamente, unas largas cucharas, cada cuchara tenia un metro de largo…La intención era ver como iban a hacer para comer y alimentarse.
Por supuesto, la cena entera se convirtió en un caos absoluto. No sólo no pudieron comer sino que derramaron la comida sobre si y arruinaron sus ropas. Los Mullahs se retiraron refunfuñando: “¿Qué clase de invitación es esta? ¡No sólo estamos marchándonos hambrientos sino que se nos ha hecho quedar como tontos a todos nosotros! ¡No necesitamos de tales invitaciones…!”
A la semana siguiente, los derviches fueron invitados a un banquete similar. De nuevo el padishah y su visir estaban circulando disimulados entre los grupos de derviches. “¿Quién, entre ustedes, es quién está mas avanzado, quién es aquél que ha alcanzado el nivel más elevado?”. Ellos preguntaban y todos los derviches apuntaban al derviche que estaba al lado o al derviche que estaba enfrente. “Si…es él, o aquél o también él…”. Todos ellos apuntaban al otro como el más perfecto entre ellos. Era el verdadero “wahdet” y tawhid”, (la unión y unidad)
Luego se sentaron a la mesa y mostraron la misma delicadeza, el mismo altruismo. En las bandejas, se sirvieron los mismos platos únicos en el centro y las mismas cucharas largas. Con la delicadeza que ellos habían adquirido en este camino, todos se ayudaron y cada uno alimentó, con la cuchara de un metro de largo, al derviche que tenía enfrente. Así, uno al otro, este con aquél…Y finalmente la oración de la mesa fue cantada:
“¡La bendición vino de Allah, nosotros comimos el-hamdulillah, el agua de la sombra de Dios, nosotros bebimos el-hamdulillah!
¡Quieras dar Tus bendiciones en abundancia, que tanto el rico como el pobre se sacien, quiera Allah a todos dar, nosotros fuimos alimentados el-hamdulillah!
¡Larga vida a nuestro Padishah, Tú, Visir, has perdido,  de lo secreto una llamada vino nosotros la hemos oído el-hamdulillah!”.
Y así ellos acabaron, y tanto el visir como el padishah quedaron desconcertados…

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