AMOR Y BIENVENIDA

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Desde el primer momento en que un hermano me preguntó cuando iba a dar mi bienvenida, es que he tratado de determinar si era apropiado o no. No es una pregunta fácil de responder: Si el “yo” que está dentro de este ser se rehúsa, me llamaré a mi mismo egoísta por mi falta de disposición para compartir el conocimiento adquirido a través de tantos años de experiencia en compañía de hombres santos aún vivos. Si accedo, entonces ese ser dentro de mí me podría llamar arrogante, pues una pequeña estrella desaparece cuando el sol brilla.

La palabra de los Maestros es la luz que ilumina este Camino; y he decidido refugiarme en la sombra de aquellos grandes seres y usar su conocimiento y sus palabras para compartir mi experiencia en este hermoso e indescriptible camino.

Probablemente el mayor desafío del ser humano es la búsqueda de sí mismo, la razón de su existencia. Entonces podremos aspirar a convertirnos en verdaderos seres humanos en vez de simplemente existir dentro de esta forma de cuerpo humano comportándonos como animales. Es un camino que sólo ayuda si la experiencia es “vivida” y el conocimiento se “hace carne”. Ese nivel de conocimiento no es gratis; requiere un verdadero esfuerzo, tan intenso a veces, que la mayoría de los seres humanos no pueden soportarlo y se auto-excluyen con diversas excusas.  La mayoría de nosotros somos así, estamos totalmente inconscientes de nuestro potencial. Mantenemos a nuestro ser espiritual en la caja de la carne, encadenado a nuestros deseos mundanos y varado en el nivel más bajo del alma que nos fue dado como conexión con lo divino. Sin embargo, la sed del alma por el “retorno” nos impulsa a buscar nuestro origen. Ante tamaño objetivo me postro y, coincidiendo con las palabras de mi maestro: al faqir Tosun Al Yerrahi, de este modo les doy la mejor de las bienvenidas con esta frase:

La Illaha Ilallah, Muhammadun Rasulullah

El comienzo de este trabajo es el de superar los nefs, el ego. El significado de Kalima al-Tawhid, La Illaha Ilallah, es el siguiente: El sacrificarse uno mismo, una existencia, por la causa de la existencia de Allah (Dios). Es decir que no hay dos seres en existencia, uno y Allah; sólo Uno existe, solamente Allah. ¿Qué significa esto? ¿Cómo puedo, (sabiendo que existo, que tengo una medida, que ocupo un cierto espacio, que me puedo tocar, incluso olerme, escucharme y sentirme, gustarme y disfrutarme), entregarme a la causa de algo que me han dicho que existe, a quien me han dicho que debo obedecer, amar, pero que nunca he visto y menos entendido?, con Su perdón.

Nosotros no entendemos que eso que está dentro y que no es diferente de Él, aún más, es Él; no es Él sino que viene de Él. Todo lo que vemos viene de Él, e incluso es un obstáculo y un velo detrás del cual Él se esconde. Nuestro amor por nosotros mismos y por las demás cosas viene de Él, y nos impide amarlo. No tenemos dos corazones, uno para amar las cosas del mundo y otro para amarlo a Él. Tampoco es posible tener dos amores en un sólo corazón. Debemos unificar nuestro amor con Su amor, y nuestro amor por cualquier otra cosa que no sea Él con el amor por Él. Este es el significado de Tawhid, la Unidad con el Uno.

¿Cómo es que esto se logra? En primer lugar debemos aceptar ciertos factores primordiales. Allah nos dice: “Hemos creado al Hombre de la más hermosa, mejor y más perfecta forma, que nos hemos rendido ante él muy por debajo de lo más bajo” (Sura al-Tin, 4-5)

Esta es la descripción de la primer fase en el viaje a través de este camino. Cada hombre posee su verdad, su alma, común a él y a Allah. Esto se llama al-nafs al-natiqa o al-ruh al-juzi, el pequeño, el alma parcial.

Allah se describe a Sí Mismo en un Hadith Qudsi, como “Era un tesoro escondido”, era en el estado al cual llamamos alam al-Lahut, Pura Esencia, la cual no puede ser descripta porque este estado no posee palabras, nombres, atributos, semejanzas, como si fuera un vacío total, un océano sin límites, que se mueve con el deseo de Allah: “Amaba ser conocido por eso creé esta Creación”. Él nos dice: “Él (Allah) posee las llaves hacia lo Desconocido; nadie sólo Él lo conoce” (Sura al-Anman, 59)

Pero con el amor de Allah por ser conocido, el océano de la Esencia de alam al-Lahut se mueve, y por sus olas la primera creación, la Luz de Muhammad, la primera manifestación de Allah, el Alma Total, la Escritura, el Reino de la Palabra, la Madre de los Libros Sagrados, alam al-Jabarut, fueron creadas. En este estado de la creación la Verdad de Allah fue descendiendo desde Su Esencia hacia los Sagrados Atributos. Al-ruh al-kulli, el Alma Total, el alma de toda la creación por ser, está en este reino; al-lawh al-mahfuz, La Placa Escondida, la fuente de todos los libros de Allah, también está en este reino.

Entonces el océano de alam al-Jabarut, con el Poder de la Escritura, y desde sus olas, alam al-Malakut fue creado. Este es el reino de los seres espirituales, los ángeles, los genios, los sueños, la muerte, la recompensa y la justicia de Allah, el Paraíso y el Infierno.

Con el viento del amor de Allah, el océano de alam al-Malakut fue moviéndose y desde sus olas alam al-Mulk wa Shahadah fue creado. Este es el mundo de la materia, el mundo del sol y las estrellas, los minerales, los vegetales, los animales y del hombre. Allah en Su amor vistió a Su Creación con el cuerpo material. Toda la evolución de lo material, el potencial total de las ciencias exactas se encuentra en este reino.

Debido a que poseen diferentes nombres y que están envueltos uno dentro del otro, no debemos pensar, de estos cuatro reinos, como si fueran reinos separados uno del otro ni que fueron creados en tiempos diferentes. Todos fueron creados al mismo tiempo por orden de Allah: “Kun” (Sé); y todo fue. Tampoco fueron creados de la nada como nada puede ser creado de la nada, ni tampoco una cosa que existe viene de la nada. Todo está contenido por el Dhat, la Esencia de Allah, que en un principio estaba escondida, como fue mencionado en el hadith: “Era un tesoro escondido.” Con el deseo de Allah por “Ser conocido” y junto a la orden de “Kun” (Sé), la Esencia escondida está contenida dentro de alam al-Lahut, la cual está contenida dentro de alam al-Jabarut, la cual está contenida dentro de alam al-Malakut la cual está contenida dentro de alam al-Mulk, todas en una, como está mencionado en:

“Nuestra Orden es sólo una palabra, “Kun”; en un parpadeo de un ojo, sucedió” (Sura al-Qamar, 50)

Todos los reinos visibles e invisibles a nuestros mundanos ojos son la extensión de una sola Luz, un Océano de Luz, cuyas olas vienen de Allah y  vuelven hacia Allah. Toda existencia, todo hecho viene de Allah y vuelve hacia Allah.

El Hombre Perfecto contiene todos estos reinos. Estos reinos no son Allah sino que provienen de Allah. No son los atributos de Allah. El Hombre Perfecto no se asemeja ni es igual a estos reinos pero ciertamente posee todos y cada uno de los secretos que estos reinos contienen. Si el hombre supiese, se daría cuenta que todo el asma’, los Hermosos Nombres de Allah, todo el sifat, los Atributos de estos reinos, se encuentran dentro de su ser. Si el hombre supiese, estaría en condiciones de ver las cosas materiales con sus ojos mundanos, podría ver la existencia racional con los ojos de su mente y vería la existencia espiritual con los ojos de su corazón.

Cuando intentamos ver los reinos espirituales con estos ojos mundanos y nos imaginamos que esto es posible, estamos perdidos. Y ese es el gran peligro. La Verdad sólo puede ser vista con el ojo verdadero, el Hombre Perfecto sólo puede ser visto por lo perfecto y sólo lo perfecto y el perfecto conocerán y saborearán el valor de la Verdad y la Perfección.

Nuestro Maestro Hz. Ali (ra) ha resumido toda la ciencia del Sufismo en tres oraciones. Al tafriqatu bila jamin ishrak, aquellos que ven la existencia como una cosa separada de Allah se encuentran en estado de pecado, adjuntándole socios a Allah. Estos son los adoradores de los ídolos, ven la existencia como su propia existencia. No están en condiciones de ver lo que se esconde detrás de la superficie, el Poder Total que domina y causa la existencia.

Wa jamun bila tafriqatin zindiqah, aquellos que piensan que esta existencia es Allah y niegan la existencia de cualquier otra fuerza que no sea la fuerza material. Estos son aquellos que no tienen religión. Piensan que el mundo material visible es Allah y niegan la posibilidad de que existe cualquier otro ser. Y son mucho más peligrosos porque han desarrollado muchas convincentes teorías y pruebas que avalan sus propias creencias e intentan imponerlas en los demás.

Wal-jamu wawl tafriqu tawhid, aquellos que están en condiciones tanto de asociar como de disociar, aquellos que pueden ver al mundo y a Allah separados y al mismo tiempo como Uno, han realizado esa Unidad. Han detectado el alma, los secretos de todas las existencias dentro de ellos mismos (que es como si la cuerda de nuestros rezos estuviera atada a cada cosa que realizamos), y han alcanzado el estado de fana fillah, perdieron su “yo” en Allah, que es el significado de la palabra Unidad, La Ilaha Ilallah. La Ilaha quiere decir Yo no existo, nada existe; Ilallah quiere decir sólo Allah existe.

En la práctica, ¿cómo aspiramos a alcanzar ese estado? Hay siete estados, siete actitudes. Sólo hablaré de los tres primeros. El primero porque es el estado por el cual estamos transitando y los siguientes dos para incrementar nuestras esperanzas. El primer estado es la realización de nuestra propia alma. Este es llamado al ruh al-juzl, la pequeña alma, el alma parcial, el alma humana. En Sufismo es llamada al-nafs al-natiqa. Aquellos que han realizado la existencia de esta alma en ellos dicen que es un ser, una mente, un corazón, el sagrado secreto en todo hombre, uno a uno pero juntos, nada, sólo al-nafs al natiqa. Todo movimiento y cambio responde a diferentes influencias. No tiene lugar; ambos se encuentran dentro y fuera de uno. Pero de cualquier manera, donde pones tu dedo, está debajo de la punta de los dedos. Cualquier cosa de la que estés consciente se encuentra allí. Es un agujero, es indivisible. Es todo lo que tomas con tu mano, lo que ves con tus ojos, lo que oyes en tus oídos, lo que hablas con tu lengua, lo que camina con tus pies. Es todo de uno. Aún si tu mano fuera cortada, si pierdes la vista, incluso si tu cuerpo muere y se pierde, no sufre ningún daño ni nada de eso se pierde. Si te conoces a ti mismo de esta forma, ese es el comienzo. Esto es llamado tawr awwal. Este ser tiene una posibilidad de avanzar.

El segundo estado es la realización de al-ruh al-kulli al-idafi, el Alma Relativa Absoluta, alrededor de uno mismo en el universo material, alam al-Mulk, y posiblemente detrás, a través de alam al-malakut. El primer reino es para realizar los atributos de Allah. Cuando Allah dice: “Era un tesoro escondido, los Amo y deseo ser conocido, por eso creé esta creación”, significa que la función del hombre y de toda la creación es el de conocer a su Creador y significa que Allah también puede ser conocido a través de Su Creación. El Alma Relativa Absoluta no es materia, entonces los atributos de Allah, que se manifiestan por si mismos en este universo, no pueden ser vistos bajo el aspecto y la forma de una cosa. El aspecto, el color y el perfume de una rosa no son lo que el ruiseñor ama en ella. Como tampoco es el cuerpo de Leyla lo que Majnun amaba. La materia es sólo un signo que se convierte en un velo. Es por ello que la materia tiene que convertirse en algo débil, sin importancia, para finalmente borrarse y desaparecer. Este es el significado de la máxima: uno debe avanzar desde el estado del asma’, de los Hermosos Nombres de Allah y alcanzar el musamma, el Nombrado. Este es el significado de tratar de tomar ma siwa, lo mundano, fuera de nuestros corazones. Puedes pronunciar “Pan, Pan, Pan” mil veces y ello no va a satisfacer tu hambre; debes encontrar y comer el pan. El arte como trabajo es hermoso pero debemos encontrar al Artista.

El tercer estado es precisamente este: después de haber hallado y realizado al-nafs al-natiqa, el alma parcial dentro de ti mismo, la tomas y la viertes dentro de al-ruh al-kulli al-idafi, la Relativa Alma Absoluta del universo concebido para volverse uno con ella. Entonces, nuestra alma personal, conoce los atributos de Allah no por haberlos escuchado (ilm al-yaqin), tampoco por haberlos visto (ayn al-yaqin), pero si por ser ellos, por haberse convertido en ellos (haqq al-yaqin). Esto debe convertirse en la comprensión elemental de “Aquél que se conoce así mismo, conoce a Su Señor” y lo de “morir antes de morir”.

Obviamente en estos estados el egoísmo, el egocentrismo, arrogancia, hipocresía, falsa personalidad, envidia, ambición, amor por los placeres del mundo y otras características negativas van desapareciendo. Uno se convierte como una hoja flotando sobre el río. Uno ya no se opone a los deseos de Allah o a su propio destino. Ya no encontramos la continua confusión de las opciones – lo mejor de mí, lo peor de los demás – mi propia belleza, lo desagradable de los demás – porque cualquier cosa que aparece tanto bello como horrible se convierte en lo mismo. Sabr (paciencia), tawakull (confiar en Allah), qanaa (satisfacción con nuestra propia condición) y finalmente shukr (agradecimiento) reemplazarán al egoísmo y al egocentrismo. Pero para alcanzar este estado debemos trabajar. Debemos nadar con la corriente de las olas de Allah, no contra ellas, y cuando lo hacemos, las dificultades, la fatiga y las dudas desaparecen. Esto es lo que el Camino es: sumisión. En vez de someternos a nuestra carne, a nuestro ruh haywani, nuestra alma animal (que nos demanda constantemente, aún muy pero muy débil y temporal, desaparecerá polvo a polvo, tierra a tierra) sometimiento a lo Eternal, al Todo Poderoso, Al que todo Lo Conoce, al Todo Misericordioso, cuyo deseo es hacerse conocer en nuestro lenguaje a través del Sagrado Corán y en la vida y dichos de nuestro Profeta (saws) y en las buenas costumbres derivadas de su comportamiento y el de sus seguidores.

Él creó a Adam a Su semejanza, esto es, en semejanza con Sus reglas. Sus reglas se manifiestan en toda su Creación porque todas las cosas son la sombra de Allah y la sombra es como la persona. Busca, encuentra y conviértete.

La diferencia entre los pájaros y sus alas y las alas de las aspiraciones del hombre inteligente, es que los pájaros vuelan con sus alas en una cierta dirección mientras que el hombre inteligente vuela con las alas de sus aspiraciones en todas las direcciones. Tomemos refugio en Nuestro Creador y que Allah envíe nuestras salutaciones a Su Mensajero y Profeta (saws).

Al Hajj orhan al Yerrahi

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